Durante
los siglos VII y VIII la dinastía de los omeyas y, después, la de los
abasíes, dominaron gran parte de Oriente Medio (Arabia, Asia Menor, Egipto,
Palestina, Persia e Irak). Los súbditos de esta región habían recibido
influencias de Grecia y de la India, de forma que los monarcas tuvieron acceso
a un cuantioso legado de conocimientos.
Los
abasíes edificaron a Bagdad como su capital, y esta llegó a ser un auténtico
crisol cultural. Allí, los árabes se relacionaron con diversas culturas de Ásia
y Europa, y junto a estos, estudiaron las ciencias, debatieron sobre ellas, y
de esta manera se enriquecieron mutuamente las diversas tradiciones
intelectuales.
Los reyes
abasíes de Bagdad fueron mecenas de pensadores talentosos, sin importar su
origen, con el fin de que contribuyeran al progreso intelectual del imperio. Se
propusieron reunir y traducir al árabe, de manera sistemática, miles de libros
sobre una amplia variedad de temas, como alquimia, aritmética, filosofía,
física, geometría, medicina y música.
Depiction of Abu Ja'far al Mansur by Francisco de Zurbarán, 17th century. Public Domain; courtesy of Wikimedia
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El califa
al-Manṣūr (712 a 775 d.C.), envió embajadores a la corte de Bizancio para
obtener textos matemáticos griegos. Su bisnieto, el califa al-Ma‘mūn (783
a 833), siguió su ejemplo, generando una corriente de traducción del griego al
árabe que duró más de dos siglos, y que dio como resultado que a finales del
siglo X casi todos los textos científicos y filosóficos griegos estuvieran
disponibles en árabe.
En Persia,
las matemáticas griegas se mezclaron con las de la India, donde se había creado
un sistema de escritura numérica con valor posicional decimal con uso del cero,
el cual los árabes introdujeron y mejoraron. El historiador Paul Lunde
indica que dicho sistema “no solo simplificó todo tipo de cálculos, sino que
posibilitó los avances en el álgebra”. Los árabes también hicieron avances en
geometría, trigonometría y navegación.
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| "1983 CPA 5426" by [1], specifically [2]. Licensed under Public Domain via Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:1983_CPA_5426.jpg#/media/File:1983_CPA_5426.jpg |
Entre los
muchos personajes célebres de la civilización árabe medieval se destaca a Abu
Jafar Muhammad ibn Musa al-Khwarizmi, mejor conocido como Al-Juarismi o
Al-jwārizmī (c.780 a c.850). De su nombre provienen los término españoles algoritmo y
guarismo. Estudió y trabajó en Bagdad en la primera mitad del siglo IX,
en la corte del califa al-Mamun. Para muchos, fue el más grande de los
matemáticos de su época.
En el 830,
escribió el libro Hisab Al-jabr w'al-muqabala (Libro del cálculo por
restauración y reducción), que es el origen del término álgebra. En este Al-Juarismi integra las tradiciones matemáticas
babilónicas, griegas e indias. Junto a sus consideraciones algebraicas,
Al-Juarismi buscó fundamento teórico en la geometría, por lo que solía
construir figuras geométricas para mostrar la evidencia de sus afirmaciones.
También usaba ejemplos particulares en su demostración.
Escribió
además una aritmética, el libro Kitab al-Ŷamaa wa al-Tafriq bi Hisab al-Hind
(Libro de la suma y de la resta, según el cálculo indio), donde detalla los
número indoarábigos y métodos para hacer cálculos con él. Fue tal vez el
primero en usar el cero como indicador posicional en base 10. También realizó
tratados en astronomía y geografía, y obras menores sobre el astrolabio,
relojes solares y el calendario judío.

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